05 octubre 2007

Se busca

Mujer blanca soltera busca.........................alguien que le enseñe microeconomía.

Los huesos de Berta


A Finales de 1888 (en algunos lugares he leído que fué en 1886), Wilhelm Röntgen saca la primera radiografía de la Historia, tras su descubrimiento de los Rayos X.

La colaboradora fué la propia esposa del científico, Anna Bertha, que para ello colocó su mano en la placa fotográfica durante unos quince minutos. El resultado fué la placa que podéis ver arriba.

04 octubre 2007

Superagente 87


En ocasiones hecho en falta la ingenuidad del Superagente 87

Fallece Carlos Llamas

Esta mañana me he enterado del fallecimiento del periodista Carlos Llamas.

Siento su muerte.


03 octubre 2007

Hoy se celebra el Hutspot met klapstuk...



...o algo parecido.

Se trata de una vieja tradición de los Países Bajos. La historia viene de 1574, cuando el ejército español tomó la ciudad de Leiden, en el transcurso de la Guerra de los Ochenta años. Tras un largo asedio, sus habitantes se vieron atacados por la hambruna. Y Guillermo de Orange decidió acudir en ayuda de los leideneses, consiguiendo expulsar a los españoles.

La tradición dice que cuando éstos se fueron, dejaron muchas patatas en la ciudad, alimento con el que trataron de menguar en lo posible la hambruna que sufriera la población.

Desde entonces, cada 3 de octubre, en Leiden se festeja el Hutspot met klapstuk/stooflap, como forma de conmemorar la expulsión de los españoles.

El Hutspot es un plato de comida tradicional de Holanda que se compone de carne cocida con verduras, que se acompaña de puré de patatas y zanahorias y frito de cebollas.

Puede que la historia no sea real, porque por lo que yo siempre he leído, las patatas se tardaron en introducir en Europa como alimento; pero esto no quita que sea curiosa.



01 octubre 2007

A mediados del siglo XIX, el presidente de USA, Flanklin, entabla negociaciones con varios jefes indios, entre ellos Noe Seattle (jefe de la tribu Suquamish), para delimitar los territorios que formarían las futuras reservas indias. Ante las indignantes condiciones, Seattle remite una carta al presidente en el año 1854, considerada por muchos como el primer manifiesto en defensa de la Naturaleza.

“¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿Cómo podran ustedes comprarlos?

Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto, es sagrada a la memoria y el pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los arboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.

Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas, en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; éstos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado. Tambien el Gran Jefe nos dice que nos reservará un lugar en el que podemos vivir confortablemente entre nosotros. Él se convertirá en nuestro padre, y nosotros en sus hijos. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros. El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada, y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también los suyos, y por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. Él no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra de sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres, como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorara la tierra dejando atrás sólo un desierto. No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena la vista del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada.

No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los arboles en primavera o cómo aletean los insectos. Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oídos. Y, después de todo, ¿Para qué sirve la vida, si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos. El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento - la bestia, el arbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré una condición: El hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo cómo una máquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos sólo para sobrevivir.

¿Qué sería del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual; Porque lo que le sucede a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.

Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurriría a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos. Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que Él les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. Él es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para Él y si se daña se provocaría la ira del creador. También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos. Pero ustedes caminarán hacia su destrucción, rodeados de gloria, inspirados por la fuerza de Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes... ¿Dónde esta el matorral? Destruido. ¿Donde está el aguila? Desapareció.

Termina la vida y empieza la supervivencia.”

Proyecto Prora


Entre 1936 y 1939 la organización nazi denominada Kraft durch Freude, desarrolla un proyecto vacacional cuyo fin era albergar a trabajadores alemanes para que disfrutasen de sus vacaciones en la isla alemana de Rügen, a orillas del Báltico. El padre de dicho proyecto fué Clemens Klotz.

El macrocomplejo estaría formado por ocho edificios iguales, con habitaciones que contarían con dos camas, un armario y un lavaplatos, mientras que los baños serían comunes.

La finalidad de todo esto era que los obreros pudiesen descansar y una vez que se reincorporaran a su trabajo, lo pudieran hacer con más ánimo y por tanto su productividad aumentara.

El comienzo de la II Guerra Mundial supone la paralización de las obras, que jamás se terminaron completamente, aunque sus edificios albergaron a prisioneros de guerra, a refugiados e incluso fueron una base del Ejército de la República Democrática Alemana.

En la actualidad todo el complejo ha sido comprado por un particular, que pretende hacer algo así como un MarinaD'or a la alemana.

Si os ha interesado el tema os pido que pinchéis aquí. Se trata del nuevo blog de mi amigo Pep, que ha escrito sobre el tema (en realidad le acabo de copiar la idea de la entrada aunque espero que no se enfade porque me ha parecido muy interesante) y en donde , además, ha colocado un enlace a un documental sobre Prora. Os lo aconsejo.