05 diciembre 2007

Cita

La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento.

12 monos (1995, Terry Gilliam)

04 diciembre 2007

Diario de un gato

Día 983 de mi cautividad:

Mis captores continúan hostigándome con absurdos objetos que cuelgan de un hilo. Ayer, en la cena, se atiborraron de carne fresca. A mí y a mis compañeros de cautiverio nos echaron un picadillo informe acompañado de algo que sólo puede describirse como galletas rancias y resecas. He procurado dejarles muy claro el desprecio que siento por esa bazofia,
pero en cualquier caso he tenido que comer algo: debo conservar mis fuerzas ¡quién sabe si no se presentará una ocasión de fuga! La esperanza de escapar es lo único que me mantiene cuerdo.

Sigo manteniéndome combativo e irreductible: hoy, para provocarles, he vomitado en la alfombra delante de sus narices.

He decapitado un ratón y he arrastrado su cuerpo ensangrentado por el salón antes de arrojarlo al suelo ante ellos, aún palpitante. Espero que el terror haya atenazado sus corazones ¡Que sepan de lo que soy capaz!

Parece que no ha funcionado: se han limitado a hacer comentarios condescendientes como "buen gato" o "qué gran ratonero" ¡Estúpidos! ¿Piensan que están a salvo?

Ha habido esta tarde algún tipo de reunión: vinieron algunos de sus socios del exterior. Me llevaron a otra habitación y me encerraron ahí, solo. Sin embargo logré oir parte de la conversación. Al parecer uno de ellos me teme, murmuraron algo sobre una amenaza denominada "alergias" ¡Debo averiguar todo lo posible sobre ello! ¡Tal vez ahí esté el arma que he estado buscando!

Hoy casi logré asesinar a uno de mis atormentadores cuando caminaba distraido por el pasillo: me arroje velozmente sobre sus piernas y empezé a despedazarle, pero se zafó y volví a sufrir las represalias habituales con la zapatilla. La próxima vez esperaré a que esté en lo alto de la escalera: es su posición más vulnerable.

Los otros prisioneros son débiles: han perdido la voluntad de luchar. El perro me ha defraudado: su sumisión es evidente. Y deprimente. Como recompensa le
han otorgado algunos privilegios: le dejan salir al exterior y ni siquiera tienen que forzarle a entrar ¡lo hace voluntariamente!. Deben de haberle lavado el cerebro. O tal vez sea algo retrasado.

¡Ese maldito periquito! ¡Por fin lo he comprendido! ¡ES UN DELATOR! He podido observar a escondidas como habla sin parar con los carceleros ¡Sin duda les mantiene informados de todos mis movimientos! Ahora entiendo porqué le han puesto en una celda aparte, fuera de mi alcance: quieren evitar que le ajuste las cuentas y ahí está a salvo"

Visto en Manco de Lepanto

03 diciembre 2007

Un beso, otro beso, otro....

Los besos son una forma de saludo y también sirven para mostrar afecto hacia la otra persona.

Estas muestras varían mucho de una cultura a otra, y así mientras que los norteamericanos e ingleses suelen dar solamente un beso en la mejilla cuando saludan a otros, los iberoamericanos y españoles solemos dar dos, los centroeuropeos llegan a tres, y en ciertas zonas de rusia no paran hasta llegar a seis.

En países asiáticos el saludo se queda en una inclinación, sin contacto alguno con la otra persona y entre los árabes se estila el simple apretón de manos, siempre y cuando se trate de dos hombres, puesto que cuando se saludan un hombre y una mujer no se pueden tocar, a no ser que sean familia.

Los esquimales besan diferente, besan frotándose la nariz, y en algunas islas del Pacífico, los besos consisten en juntar la nariz y aspirar.

Pero la forma más curiosa de saludo es la de la tribu Ngá de Malawi. Sinceramente no sé si será veraz, y a mi me suena tan increible........y es que los hombres se saludan sacudiendo el pene de la otra persona, lo normal son dos sacudidas, pero si son tres es porque el grado de aprecio es mayor o son familiares, en cambio, si son cuatro las sacudidas, está mal visto y puede incitar opiniones de que esa persona sea homosexual. Las mujeres se saludan apretándose los pechos, las mismas veces que los hombres. Y los saludos entre hombres y mujeres, consisten en los apretones respectivos, pero si lo hacen cuatro veces es porque se gustan. ¿Será cierto?

En fin, sea como sea, no puedo evitar terminar esta entrada mandando un par de besos a todos los que la lean.

02 diciembre 2007

La desazón de los sueños

Una de las películas más más inquietantes del cine, en mi opinión, es el corto Un chien andalou ,(Un perro andaluz) realizado por Luis Buñuel y Salvador Dalí en el año 1929, en París.

De la imaginación de estos dos genios salió un film mudo de 17 minutos de duración, aunque posteriormente se le añadiría música de fondo: fragmentos de “Tristán e Isolda”(Richard Wagner), de Beethoven y canciones polulares (tangos) bajo la supervisión del propio Buñuel.

El corto ha quedado como la película surrealista por antonomasia. No hay un guión, una línea secuencial ni tan siquiera hay continuidad temporal. Todo se reduce a un sueño, o varios sueños secuenciales. Nada más.

“Adoro los sueños, aunque mis sueños sean pesadillas y eso son las más de las veces. Están sembrados de obstáculos que conozco y reconozco. Esta locura por los sueños, que nunca he tratado de explicar, es una de las inclinaciones profundas que me han acercado al surrealismo. Un chien andalou nació de la convergencia de uno de mis sueños con un sueño de Dalí”. (Luis Buñuel)

También muchas de las imágenes que se muestran en el film, aparecen de forma recurrente a lo largo de toda la obra de Dalí.

Para mí es mencionar esta película y sentir una gran desazón al recordar de nuevo la famosa escena donde un hombre secciona el ojo de una mujer con una navaja de afeitar. Sucede al principio de todo y desde luego no deja indiferente al espectador.